Backmasking es una técnica de grabación donde sonidos o mensajes se graban al revés en una pista destinada a reproducirse hacia adelante. La técnica ganó amplia atención en los años 1960 cuando The Beatles experimentaron con loops de cinta invertidos en canciones como "Rain" y "Tomorrow Never Knows."
John Lennon afirmó que reproducir cintas al revés por accidente durante una sesión nocturna llevó a la banda a explorar esta técnica. Los sonidos experimentales en "Revolver" (1966) influyeron a incontables artistas.
Durante los años 1980, el backmasking se volvió controvertido cuando algunos grupos afirmaron que la música rock contenía mensajes satánicos ocultos. "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin enfrentó acusaciones de contener la frase "Here's to my sweet Satan" cuando se reproducía al revés. La banda negó estas afirmaciones, y expertos en audio atribuyeron los mensajes percibidos a pareidolia.
Muchos artistas han usado deliberadamente el backmasking para efectos creativos. Pink Floyd incluyó un mensaje juguetón al revés en "Empty Spaces" de The Wall. Missy Elliott incorporó famosamente letras intencionales al revés en "Work It" como parte del gancho de la canción.